¿Quién fue Santa Ágatha?
¿Quién fue Santa Águeda?
Santa Águeda (o comunmente conocida como Santa Ágatha) fue una de los mártires más altamente
venerados de la antigüedad cristiana, pero
mucha de la “historia verdadera”
ha sido confundida al paso del tiempo. Ella se encuentra enumerada en los
martirologios más tempranos de la historia (el Martyrologium
Heironymianum, y el Martyrologium Carthaginiense) que datan del
quinto siglo (Los años 400s D.C.). Su nombre se menciona en el viejo canon
latino de la Misa.
Aunque todos estos libros vinieron muy tarde (al menos en cuanto al año 200
D.C. cuando ella vivía), sí tenemos tradiciones acerca de su vida y su
muerte. Nos enteramos de sus leyendas en poesía clerical, en las cartas de
prelados y en un documento llamado “ Los Actos del Martirio de Santa
Águeda.”
De acuerdo a estos documentos, ella fue la hija de una familia distinguida
y, a la vez, Águeda era conocida por su belleza. Por esta misma razón, un
Senador Romano, un hombre pagano por el nombre de Quintianus, la encontró
demasiado bella que la quiso como esposa. Águeda, sabiendo que casarse con
un Senador implicaba que ella debía someterse a sus rituales que requerían
la práctica de idolatría, Águeda le negó su mano. En una furia vengativa, él
usó su poder político para manchar su nombre y hacerla “una mujer mala” (ya
sea que contrataría a una señora muy rica que entrenaría a Águeda según la
vida meramente elegante, y por consiguiente, tuviera la tentación de tener
una vida más materialista, o quizá conseguir a una prostituta que debería
“entrenarla” en ese aspecto. Aunque si fuera lo último, la idea detrás es que
si él no la podría tener, él haría todo lo posible para que nadie más la
quisiese para matrimonio). Sin embargo, las artes seductivas de la mujer,
cualquiera que fuesen, fueron liquidadas por la firmeza inquebrantable de
Águeda en la fe cristiana y por su disciplina en la vida.
Entonces, frustrado en su plan, el Senador la subordinó bajo la tortura de
un Prefecto Romano. Entre tantas torturas, sus pechos fueron cortados. Por
consiguiente, el arte de la iglesia la presenta llevando sus senos
removidos por incisión en una bandeja, aunque aquí la tiene meramente llevando “la Palma de Mártir”. No hace mucho
que ella ha sido venerada como la santa patrona de pacientes de cáncer en
los senos.
Según la mayoría de leyendas, ella murió por haber sido herida en sus senos, aunque otra
leyenda dice que ella tuvo que vivir una prueba extremadamente dura, con el
despreciable amante, para que después sea quemada en la estaca. Mientras que
algunas leyendas dicen que ella murió quemada, otras leyendas dicen que ella
fue salvada de este destino por un terremoto misterioso, y que ella más
tarde murió en prisión. Lo importante que cada leyenda concuerda que ella
murió sufriendo.
Ella es considerada como la santa patrona de Malta. Pues se reporta que
intercedió y evitó a que Turquía invadiera a Malta en 1551.
Los vascos tienen una tradición de reunirse en las vísperas del día de Santa
Águeda y caminar alrededor del pueblo. La gente puede elegir oír una canción
acerca de su vida, acompañados por las pulsaciones de sus bastones o una
oración para esos difuntos en casa. Después de eso, el propietario de casa
le dona la comida al coro. En Catania, Sicilia, se lleva a cabo un festival
anual para conmemorar la vida de Santa Águeda del 3 al 5 de febrero. El
festival culmina en una gran procesión a través de la ciudad en la cual
centenares de miles de residentes de la ciudad participan. Aquí en Los
Ángeles, celebramos su fiesta el 5 de febrero, con una cena y baile
parroquial cercas de la fecha.
Somos una Iglesia dedicada a su memoria, y por ese hecho, estamos dedicados
a la memoria de martirio. Tiene sentido para nosotros preguntarnos lo que
hemos aprendido sobre el martirio. Por un lado, es un testimonio emocionante
para la fidelidad bajo una dura presión, y nos puede desafiar a nosotros que
midamos nuestra lealtad para con Dios por ser un principio muy alto. Por
otra parte, también nos muestra algo de la naturaleza de lo que es ser
religioso y / o la intolerancia política sobre las “cosas” que causan la
existencia de mártires; Esto nos debería desafiar a nosotros que a que
cuestionemos nuestra intolerancia a personas cuyas opiniones y creencias son
diferentes a nuestras.
Se ha dicho que “la sangre de los mártires” es el alimento de la Iglesia, queriendo decir que su testigo de fe
(“testigo” es lo que la palabra griega “mártir” realmente quiso decir)
inspira un compromiso profundo en quienes oyen su historia. Pero, es también
cierto que la sangre de los mártires es también el resultado de guerras y de
la violencia humana. Con tal de que los seres humanos consideren de que “el
odio” hacia sus enemigos se presenta como “el principio de Dios, ” y
mientras que aprendan que las artes de violencia son un “proceso normal del
devenir de las edades,” entonces los mártires siempre serán creados.
La memoria de Águeda nos enseña que nuestro poder de matar a un ser humano
es un poder débil que tenemos, y también nos dice que es imposible matar la
ideas y las causas detrás de todo. Tal vez ella nos invita a que pensemos
cómo estamos en el mundo. Tal vez ella nos ruega a nosotros que no creamos a
más mártires, sino que aprendamos a vivir en paz y con respeto mutuo Tal
como ella lo hizo siguiendo al Príncipe de la Paz. A lo mejor TÚ necesitas
que escuchar su propuesta. ¿Por qué? No sabemos la razón. PERO, una de dos,
o eres un miembro de la parroquia o has escuchado su historia por
curiosidad. Quizá una Mente Mayor que la tuya está tratando de obtener tu
atención, y te quiere ayudar a que veas una manera de vivir más amable y más
cortés en el mundo.
Reza con nosotros esta oración:
Santa Águeda, mujer de valor, por tu propio sufrimiento hemos estados
iluminados para pedirte que intercedas por todos aquellos que tienen cáncer
en los senos. Ponemos el nombre (s) ante ti, y le pedimos que intercedas a
su honor. De donde estás en la salud de la vida eterna, donde todas las
heridas se han curado, y todas las lágrimas se han borrado, pide por
____________________, y por todos nosotros. Pídele a Dios para que nos dé Su
bendición sagrada en la salud y que lleguemos a estar sanos. Y, nos
acordamos de que fuiste una víctima de tortura y que visite, con tu vida, la
inhumanidad y crueldad humana. Te pedimos que ores por nuestro mundo entero.
Pídele a Dios para que nos ilumina con un “genio de la paz y de
comprensión.” Pídele a que nos envíe Su Espíritu de Serenidad, y pídele que
nos ayude a compartir la paz con todos con quienes nos encontramos. De lo
que aprendiste de tu camino de dolor, pídele a Dios que no dé la Gracia que
necesitamos para permanecer santos en dificultades, sin dejar que nuestra
cólera o nuestra amargura lleven nuestro control. Reza para que estemos más
tranquilos y más caritativos. Y de tu santidad en nuestro cuerpo místico, la
Iglesia, reza que nosotros, en nuestro lugar y tiempo, juntos, creamos un
mundo de Justicia y de paz. Amén.
Vocatus atque vocatus, Deus Aderit
¡Invitado o no, Dios está presente!

Imagen por Sebastino del Piombo
Santa Ágatha: Santa Águeda